Joven malagueña que pasaba unos días en Bilbao con su novio y se vio inmersa en los altercados tras el partido. «No sé si fue un pelota de la Policía o un botellazo. No lo vi»
Su relato estremece. Han pasado ya cuatro días desde los altercados pero en sus palabras aún se escucha el miedo y la tensión que pasaron en el callejón de la calle Díaz de Haro donde resultó herido de muerte Iñigo Cabacas. Fueron «unos pocos minutos» que en sus cabezas se vivieron «como horas». Laia y Roberto son una pareja de Málaga y estaban de vacaciones en Bilbao «visitando a unos familiares y disfrutando de la victoria del Athletic». Ellos no hablan de hipótesis ni elucubran. No divagan. Estuvieron allí y así lo cuentan a EL CORREO y así se lo han detallado a los policías con los que ya han hablado. «Lo que no podemos decir es qué le pasó a Iñigo (en todo momento se refieren al joven por su nombre de pila). No sabemos si fue un pelotazo de la Policía o una botella», aclaran los dos.
Su narración arranca justo después del partido. «Vi a mi novia subida en la jardinera que está en medio del callejón. Somos de Málaga. Ni idea de que ahí está la herriko taberna. Había buen ambiente y punto. Venía con un familiar del partido y ella nos estaba esperando con otras chicas allí. Le saludé y entré al servicio a un bar. El inicio de la bronca me pilló en el interior del local. Cuando intenté salir la gente empujaba hacia dentro. Se oían gritos y se escuchaban los pelotazos golpeando en la persiana del local», explica.
La joven revive la tragedia minuto a minuto. «Estoy de pie en la jardinera central esperando a mi novio y no me doy cuenta de lo que está pasando», narra Laia. «De repente, a todo lo largo de la calle, se colocan tres furgonetas de la Ertzaintza. Estoy de pie. ‘¿Pero qué está pasando? No lo entiendo’, le digo a la prima de mi chico. Oigo una bola sobre mi cabeza. Estoy sorprendida. No sé qué hacer. Les grito a los policías. ‘¡No, no, que no estamos haciendo nada!’. Estoy con las manos arriba para que me vean pero, por instinto, me acurruco. Intento resguardarme», recuerda con una sorprende serenidad.
En este momento, Roberto interrumpe el relato cronológico y vuelve atrás para hablar sobre la pelea que supuestamente llevó a la Ertzaintza a intervenir. «El ambiente era cojonudo. Estábamos todos tranquilos. Pero por allí andaban dos subnormales buscando jaleo incluso antes del partido. Uno era muy corpulento y como sudamericano. El otro tenía marcas en la cara, cicatrices. Los dos eran de esos que te pegan y no huyen, sino que se quedan a retarte más. Yo vi cómo el primero se pegaba con uno que llevaba una bufanda del Athletic. Ésa fue la pelea». Roberto no sabe si ese altercado fue el detonante de todo lo sucedido después -«lo desconozco así que no hablo de ello»-, pero sí tiene claro que los botellazos hacia la Policía «vinieron después» de la primera carga».
«Sale, dispara y se cubre»
Laia retoma el hilo de la narración. «Junto a mí hay dos niñas de 17 años histéricas. Les digo que se pongan detrás de mí para intentar protegerse. ¡Es que no disparan al aire! Tiran a la misma altura del cuerpo. Me fijo en uno de ellos. Está en la puerta trasera de la furgoneta. Sale, dispara y se cubre con la puerta. Vuelve a salir, dispara y se cubre. Como en una película», detalla. «Ahora se lo estoy contando a mis amigos de Málaga y flipan».
Todo es confusión a su alrededor. Las pelotas de goma vuelan por todos los lados. «No sé qué hacer. Las dos chicas que me acompañan intentan hablar con los policías para que paren. Les dan con la porra. Decido saltar de la jardinera y refugiarme en un bar pero la persiana está bajada y no puedo. En ese momento es cuando veo por primera vez a Iñigo», advierte la joven.
«Está tirado en el suelo. ‘Dejarme ayudarle’, les digo a la gente que está con él. He sido socorrista y sé qué hacer. Tiene convulsiones y los ojos parpadeando. No responde a nada. Saco las gafas y compruebo que respira (el aliento empaña los cristales). A mi lado está también una enfermera que intenta tomarle el pulso pero hay demasiado ruido y jaleo. Iñigo tiene una herida en la parte de atrás de la cabeza. Es grande y sangra muchísimo. Además de la oreja le sale un hilo continuo de sangre. Le empiezo a preguntar ‘¿cómo te llamas?’ Les pido prestado las bufandas del Athletic a una chica y un chico que están a mi lado para taponarle la herida. Cuando quito la mano con la que le aguanto la cabeza me encuentro un coágulo de sangre tan grande como mi palma. Tengo 32 años, así que mi mano no es pequeña. Le apoyo en mi brazo para que no se ahogue si vomita. No responde a nada. Le giro un poco y entonces empieza a vomitar. Le retiro el vómito con mi mano. Vuelvo a coger las gafas».
Todo ha transcurrido en un instante. De la celebración al drama. «Sigo con Iñigo. No sé cuánto tiempo llevo. Alguien me coge del brazo. Es un ertzaina. Me dice ‘salte de aquí’. Le digo que no. ‘Que te salgas de aquí’, me repite. ‘Que no’, le contesto. Es verdad que le grito y le insulto de todo. Estoy muy nerviosa, pero en todo momento intento hablar con Iñigo de forma tranquila. Le pregunto cosas pero sigue sin responder. Después llega una ambulancia y se lo llevan. Entonces entro en un bar y me lavo la sangre».
La pareja malagueña tiene previsto presentar en las próximas horas en un juzgado de la ciudad andaluza una declaración aún más detallada para que sea tenida en cuenta en las investigaciones policiales. Su testimonio, así como el de otros testigos que presenciaron los incidentes permitirán esclarecer las circunstancias exactas que desembocaron finalmente en el fallecimiento del joven vizcaíno.
¿Cuándo se considera infracción?
¿Cuándo debe estar acompañado de una decisión disciplinaria (amonestación o expulsión?
Se considerará infracción cuando un jugador toca el balón con la mano o el brazo de forma deliberada. El árbitro deberá considerar las siguientes circunstancias:
El movimiento de la mano hacia el balón (no del balón hacia la mano)
La distancia entre el adversario y la mano (balón que llega de forma inesperada)
La posición de la mano no presupone necesariamente una infracción
Tocar el balón con un objeto sujetado con la mano (como vestimenta, espinillera/canillera, etc.) constituye una infracción.
Golpear el balón con un objeto lanzado (una bota, espinillera/canillera, etc.) constituye una infracción.
Es decir, el hecho de que el balón golpee la mano de un jugador no siempre se debe sancionar como infracción, debemos tener en cuenta las circunstancias anteriormente detalladas. Por ejemplo, si un jugador defensor se encuentra en su área de penal y le llega un balón de forma inesperada, teniendo la mano pegada al cuerpo (en “posición natural”, un brazo extendido hacia arriba no se considera posición natural) y no existe movimiento de la mano hacia el balón por parte del defensor, “no se considera penal”.
Para determinar cuando se considera amonestación o expulsión tendremos en cuenta los siguientes aspectos:
- Se considera amonestación por conducta antideportiva en las circunstancias que un jugador toca el balón deliberadamente el balón con la mano, por ejemplo cuando el jugador:
Toca deliberada y manifiestamente el balón con la mano para impedir que un adversario lo reciba.
Intenta anotar un gol tocando deliberadamente el balón con la mano.
- Sin embargo, se expulsará a un jugador que impida un gol o una clara oportunidad de gol tocando el balón con la mano. Esta sanción no emana de la acción del jugador de tocar intencionalmente el balón con la mano, sino de la intervención inaceptable y desleal de impedir la anotación de un gol. En el caso de que intente impedir un gol toque el balón con la mano y finalmente entre a gol, se concederá gol y se amonestará al jugador por la conducta antideportiva practicada.
A la hora de señalar las manos no importa si están separadas del cuerpo, solo y únicamente importa la voluntariedad. Otra cosa es que cada árbitro interprete la voluntariedad de una forma diferente. El reglamento es claro, en todo caso sería falta del jugador del Zaragoza por impedir el salto al jugador blaugrana.
El jugador del Milan Antonio Cassano no ha querido seguir la tónica de las críticas arbitrales de algunos de sus compañeros, y en una entrevista a ‘Studio Sport’ ha preferido elogiar el juego de los hombres de Pep Guardiola, acusando a Jose Mourinho de querer buscar protagonismo.
“El Barça es imbatible, solo se les puede ganar con un volcán que les obligue a viajar durante 40 horas en autocar”, aseguró Cassano, refiriéndose a la eliminación del conjunto azulgrana ante el Inter de Milán en Champions hace dos temporadas, cuando la nube volcánica provocada por el volcán islandés Eyjafjallajokull impidió al Barcelona desplazarse en avión.
No quiso entrar al trapo sobre las polémicas arbitrales, y atribuyó la eliminación de sus compañeros a la superioridad demostrada por el Barça. “¿Que Mourinho dice que es difícil superar al Barça en casa? Claro, es difícil porque son más fuertes que los otros, esos argumentos que se inventan algunos los ponen los personajes que quieren aparecer en la película”, sentenció.
Ansioso por volver
El retorno de Cassano a los terrenos de juego está cada vez más cerca, tras haber recibido el permiso para volver a los entrenamientos casi medio año después de ser operado de un defecto cardiaco que le provocó una leve isquemia cerebral. “Tuve miedo de morir y pensé que nunca volvería a jugar al fútbol, aunque ahora ya veo cercano mi regreso a un terreno de juego”, confesó ‘Talentino’.
“Durante las 36 horas previas a la operación no entendía nada, no podía ni hablar”, prosiguió, reconociendo que ha recibido numerosas muestras de apoyo de la comunidad futbolística: “Iniesta me llamó, me di cuenta de cuanta gente se estaba preocupando por mí como persona, no como jugador”.
El calvario vivido le ha hecho ver las cosas de otra forma, asegurando que no le importará si le silban en algún estadio, y sin miedo a retirarse si no se ve capaz de dar la talla: “Si vuelvo y estoy bien, perfecto, si me doy cuenta de que ya no soy bueno volveré a casa, no quiero que nadie se compadezca de mí por lo que me ha pasado”, concluyó Antonio Cassano.
se cerraron los cuartos de final con la clasificación del Chelsea y del Real Madrid para configurar unas de las semifinales más atractivas de los últimos años.
Por un lado del cuadro uno de los duelos más clásicos de Europa entre el Real Madrid y el Bayern de Munich. Un partido no exento de rivalidad pero sobre todo, en este caso, con unas grandes expectativas de gran fútbol. Ambos equipos tienen en realidad un estilo de juego similar. Con grandes atacantes, se caracterizan por su verticalidad y capacidad de llegar al área.
El partido puede plantearse tanto en Munich como en Madrid como un intercambio de golpes. Y ahí el Bayern expone argumentos con Robben, Ribery, Muller y Mario Gómez principalmente. Todo un problema para la defensa del Real Madrid que hace ya muchos partidos que concenden demasiados goles. El problema para el Bayern es la cantidad y calidad de los atacantes del Madrid. Con múltiples variables tendrán que tener un ojo puesto en su propia área.
Una semifinal difícil de predecir pero en la que yo apostaría por el Real Madrid por jugar el partido de vuelta en casa y porque en mi opinión ofrecen algo más de calidad de los arriba y concentrada, la línea defensiva del Madrid me parece más sólida.
En el otro lado del cuadro un partido que si bien no se remonta a décadas de historia si tiene en el pasado reciente varios partidos de altísimo nivel. Se dan igualmente suficientes ingredientes para que exista una fuerte rivalidad. Sobre todo por el lado del Chelsea, en el que aún quedan jugadores que vivieron el Obrevazo. Lampard, Drogba, Cech o Cole seguro que tendrán ganas de revancha.
Tiene el partido el atractivo de ver si Torres sigue siendo igual de dañino para la defensa del Barcelona. El madrileño que ya parece asentarse en la titularidad llegará al partido mejor que nunca en lo que va de temporada.
Las posibilidades del Chelsea pasan por intimidar al Barcelona en su siempre caliente estadio. Un resultado sin goles en contra y uno a favor obligarían al Barcelona a dar lo mejor de si en la vuelta, en el Camp Nou. En ese estadio los londinenses tendrán asimismo que evitar goles tempraneros como le pasó al Chelsea e intentar cerrar todas las líneas defensivas. Calidad y recursos tiene el Chelsea de sobra, pero también los tiene el equipo blaugrana.
Por último, hay otro factor a analizar y es la disputa de la liga y el calendario. El calendario, siempre caprichoso, ha establecido el derby entre el Barcelona y el Real Madrid el sábado 21. Entre medias ambos equipos jugarán las semifinales la semana previa y la posterior. El equipo blanco jugará Martes(ida), sábado y miércoles(vuelta), mientras que el Barcelona lo hará miércoles, sábado y martes. Menos días de descanso para un Barcelona que desde luego se juega sus opciones de disputar la liga en este partido.
De igual manera, el Bayern está inmerso en la lucha por la liga y obviamente esos partidos le podrían desgastar. No así el Chelsea que parece ya desahuciado tras una nefasta temporada.
Todos los factores influyen y cualquier lesión de última hora de un jugador importante o sanción pueden condicionar ambas eliminatorias.
«O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa». Son palabras de José María del Nido el pasado mes de julio. El presidente del Sevilla se quejaba de duopolio Real Madrid-Barcelona en el reparto de los ingresos, lo que, a su vez, provocaría una insalvable diferencia entre los dos favoritos al título doméstico y el resto de conjuntos, sin una parte equivalente del pastel que proporcionan las televisiones. Bien, ocho meses después, además de madridistas y barcelonistas en Champions, otros tres integrantes de esa Liga de mierda, concursantes también en la Europa League, han sellado su billete hacia las semifinales de la hermana menor de la Orejona. En resumidas cuentas, cinco (Madrid, Barça, Atlético, Athletic y Valencia) de los ocho semifinalistas en competiciones europeas hablan español. Olé, olé y olé.
Si bien es cierto que en la Liga la distancia es tremenda entre los dos primeros clasificados y el resto de perseguidores, en Europa la cosa cambia, y mucho. En las semifinales de la Europa League sólo elSporting de Portugal se ha colado entre los cuatro mejores. Y, lo mejor de todo, es que tenemos un representante garantizado en la final, pues Atlético y Valencia se medirán por una plaza en el Estadio Nacional de Bucarest, el próximo 9 de mayo. El Athletic Club, por su parte, tendrá que sortear el penúltimo escollo, el Sporting de Sa Pinto, titubeante en la liga regular pero eficaz en la europea, donde en los cuartos ha dejado en la cuneta al Metalist, como hizo antes con el Manchester City.
El Atlético, con todo de cara tras el 2-1 de la ida, visitaba Hannover no sólo con la idea de defender el resultado sino de agrandarlo. Y por ahí apareció una maradoniana jugada de Adrián para dar una tranquilidad a los atléticos que duró lo que tardaron los alemanes en igualar el choque. Con 1-1, los de Simeone demostraron que les va la fiesta y a ella se apuntó Falcao, que con un buen derechazo demostró lo bien que se le da la Europa League. Paso al frente de un conjunto acabado antes de la llegada del Cholo y que empieza a creer en rememorar su último triunfo continental, del que afortunadamente no hace tanto.
En cambio, el Valencia debía resolver una eliminatoria que se le puso muy cuesta arriba en Holanda (2-1). Jugar la vuelta en Mestalla, tal y como está la parroquia, se había convertido en un arma de doble filo. Si las cosas no hubiesen salido bien, el crédito de Emery hubiese llegado a su fin. Sin embargo, la noche fue redonda. Y en dos minutos, con dos jugadas de pizarra del entrenador tras un par de saques de esquina, Rami adelantó a los blanquinegros. Dada la vuelta a la tortilla, los ché se gustaron y encarrilaron el triunfo con una victoria que devolvió la tranquilidad al estadio valencianista. Alba y Pablofueron los autores del tercer y cuarto tanto (4-0) ante el AZ.
Por último, el Athletic, con una renta más que favorable de 2-4, vio como el Schalke no visitaba por primera vez en su historia San Mamés sólo para rendirle tributo al busto de Pichichi. Uno de los que en su haber dispone de algún que otro trofeo que en su día le distinguió como máximo goleador de nuestra Liga, Raúl, quiso poner tierra de por medio a la clasificación bilbaína. Sin embargo, ni el tanto del exmadridista ni el de otro ex del Real Madrid, Huntelaar, sembraron el pánico en La Catedral. Para evitarlo estaban Ibai, con un precioso gol, y Susaeta, que igualaron el duelo por dos ocasiones. El finalista de Copa querrá repetir evento, esta vez en la Europa League.
Quiero finalizar el post con unas palabras del entrenador del Schalke 04, Huub Stevens, que tras el choque ante el Athletic ha declarado lo siguiente: «Cinco equipos de ocho en semis, ese es el nivel del fútbol español». Me gustan más que las de Del Nido, sin duda.
En medio del fervor que generó la victoria del Barcelona ante el Milán y el pase a semifinales de la Uefa Champions League, Lionel Messi fue incluido entre los candidatos a ingresar en la lista de los 100 personajes más influyentes del 2012 de la prestigiosa revista Time.
Vale decir que esta es la segunda vez consecutiva que Messi es escogido por la publicación norteamericana, la cual habitualmente se centra en otro tipo de personalidades y no suele tener en cuenta futbolistas (si a otros deportistas) ni siquiera al momento de preseleccionar. Con Leo eso parece haber cambiado.
En su portal web la revista presenta una valoración individual de cada candidato y sobre Messi dice: ¿Dejará alguna vez de romper récords Lionel Messi?. El 20 de marzo, con el ‘hat trick’ 18 de su carrera, superó a César Rodríguez y se convirtió en el máximo goleador de Barcelona de todos los tiempos. Esto se produjo apenas dos semanas después de que Messi se convirtiera en el primer jugador en la historia en anotar cinco goles en un partido de Liga de Campeones. ¡Cuidado, Pelé: Messi puede ser el mejor futbolista de todos los tiempos!.
Entre los demás preseleccionados aparecen el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el empresario y creador de la red social Facebook Mark Zuckerberg y la cantante Lady Gaga. Los resultados se darán a conocer el 17 de abril.
¿Es el Barcelona un hito en la evolución del fútbol? Este relato-crónica abarca del siglo XIX al XXI. De la torpeza se ha pasado al refinamiento, de la fuerza a la técnica, del espíritu del guerrero a la inteligencia del espadachín. El exfutbolista Michael Robinson y el periodista John Carlin dan su personal visión de una máquina irrepetible llamada fútbol.
Mucho se discute, en España y fuera, sobre si el Barcelona de Pep Guardiola es el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Por más entretenido que nos resulte, es un debate imposible de resolver. Es incluso estéril. Existen demasiadas variantes y nos falta información. El juego es más rápido hoy, los jugadores recorren más kilómetros por partido, los balones y las botas son diferentes a cuando jugaban Alfredo di Stéfano en el Real Madrid, Pelé en la selección brasileña o Puskas e Hidegkuti en la Hungría de los cincuenta. En cuanto a grandes campeones de Europa como el Ajax de Johan Cruyff, o el Milan de Van Basten y Baresi, o el Liverpool de Souness y Dalglish, los juicios son por necesidad subjetivos. Si alguien da la impresión alguna vez de ganar el debate, nunca va a ser porque exista una verdad científicamente demostrable sobre la cuestión, sino porque, como un buen abogado, argumenta mejor o quizá, sencillamente, porque grita más.
Además, cuando hacemos comparaciones de este tipo nos limitamos a hablar de equipos que aparecieron tras el invento de la televisión, como por ejemplo de aquel Real Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas, el que venció 7 a 3 al Eintracht de Fráncfort –para deleite de la primera generación de telespectadores– en 1960. Pero ¿qué sabemos de antes de aquella época? Las borrosas imágenes cinematográficas que nos dejaron, por ejemplo, el Mundial que ganó Uruguay contra Brasil en 1950 –el famoso “Maracanazo”– no tiene la más mínima utilidad como material comparativo. Entonces, ¿quién está en condiciones de refutar la noción de que el mejor equipo nunca visto fue aquel Uruguay, o la Italia campeona del mundo en 1934 y 1938, o el Arsenal que arrasó en la Liga inglesa en aquella misma época, o incluso una de las dos selecciones, Inglaterra o Escocia, que disputaron el primer partido internacional de la historia en 1872?
Lo que sí podemos decir, en cambio, es que el actual Barcelona representa un hito en la evolución del fútbol. Existe un antes y un después con este equipo. Ha redefinido el juego, ha hecho que la totalidad del mundo del fútbol –desde los entrenadores de niños pequeños hasta los cuerpos técnicos de los clubes más grandes del mundo– vuelva a la pizarra y reconsidere sus premisas más elementales. Empezando con el sagrado concepto de la posición táctica: que si el que mejor funciona es el 2-3-5, o el 4-3-3, o el 4-2-4 o el 4-4-2. El Barça ha condenado la rigidez matemática en el fútbol a la irrelevancia. Lo mismo ha hecho con la anciana y venerable noción de que los centrales, o los delanteros centros, tienen que ser altos y fornidos. O con aquel artículo de fe que reza que todos los equipos necesitan un stopper, un especialista en destrucción, en el centro del campo. El Barça ha representado una revolución democrática en el deporte. Ha demostrado, con sus éxitos, que la única condición necesaria para que un jugador de fútbol prospere es que sea hábil y listo con el balón. El tamaño no importa, y la posición de cada uno en el campo, tampoco.
El germen fue “el fútbol total” del Ajax de Ámsterdam, patentado por aquel filósofo del deporte Rinus Michels. Su discípulo predilecto, Johan Cruyff, lo trajo al Barcelona, primero como jugador y después como entrenador. Y de ahí salió el dream team barcelonés. Lo que vemos hoy es la versión perfeccionada de ese modelo, una destilación purificada de la ideología de Michels. Lo que practica el Pepteam es más que fútbol total; es fútbol absoluto.
Volvamos más atrás en el tiempo, antes del Ajax de Michels, cuyos principios él mismo transportó a la maravillosa selección holandesa de los años setenta (como el Barça ha hecho hoy con la española campeona del mundo). Volvamos a las primeras raíces del deporte cuyas reglas se escribieron en un pub londinense en 1863 e intentemos trazar su evolución como en cualquier evolución de la naturaleza, como en el de la propia especie humana, que a lo largo de los milenios ha dejado atrás lo que no funciona y se ha adaptado a lo que se necesita, potenciando la eficacia.
Aquel primer partido internacional en 1872 entre Escocia e Inglaterra se disputó en un campo de críquet (el deporte nacional de las islas desde hacía más de cien años) ante 4.000 espectadores. Los cronistas de la época plantearon el posicionamiento sobre el campo en términos numéricos, señalando que Inglaterra había jugado con una formación 2-8, y Escocia, con un 3-7. Pese al predominio de delanteros en ambos equipos, el partido acabó 0-0, lo que demostró una gran verdad no del todo digerida hoy día: que llenar la delantera de efectivos no siempre es el método más eficaz para marcar goles; que la congestión no conduce a la creatividad. La otra moraleja del partido, relacionada con la primera, fue que dejar más espacios permite un juego más fluido. El 3-7 de los escoceses resultó un estilo de juego definido más por la posesión del balón y el pase que por los pelotazos y los poco eficientes intentos de dribbling de los ingleses.
El salto cualitativo se dio seis años después, en 1888, cuando el Wrexham ganó la Copa de Gales luciendo un novedoso 2-3-5, el llamado “sistema pirámide”, que se impondría como inflexible ortodoxia durante los siguientes 40 años. Hasta que en 1930, Herbert Chapman, el entrenador del Arsenal, patentó la formación WM. Y hasta que el seleccionador italiano Vittorio Pozzo inventó el 4-3-3, conocido como “el método”. Este consistía en colocar a los jugadores con el fin de brindarles mayor espacio de maniobra. Significaba darle al pastor un prado. Y así fue como tanto el Arsenal como Italia pillaron desprevenidos a sus rivales. Estos, desorientados, no sabían descifrar los planteamientos de Chapman y Pozzo y, como consecuencia, el Arsenal fue el equipo dominante de Inglaterra en los años treinta e Italia ganó dos Mundiales seguidos: 1934 y 1938.
Después de la II Guerra Mundial, la revolución, cuyo impacto se siente aún hoy, vino de Hungría. Un partido disputado en el estadio de Wembley en 1953 entre los húngaros, campeones olímpicos el año anterior, e Inglaterra sacudió el mundo del fútbol. A los ingleses no les cabía en la cabeza la posibilidad de perder. Nunca habían sido derrotados por un equipo de fuera de las islas y se les consideraba los mejores del mundo de facto, del mismo modo que los equipos que ganan los torneos de béisbol o fútbol americano en Estados Unidos se llaman a sí mismos “campeones mundiales”. Pero la selección húngara dio un baño de humildad devastador a los ingleses. Los comentaristas no tuvieron más remedio que reconocer que Hungría había dado una lección de fútbol a los inventores del deporte. Empleando una filosofía basada en la posesión del balón y la exquisita técnica individual de sus jugadores, los húngaros –cuyo jugador estrella fue el futuro madridista Ferenc Puskas– utilizaron un arma secreta cuyo impacto los ingleses fueron incapaces de contrarrestar. El supuesto delantero centro Nándor Hidegkuti no jugó como tal; ocupó una posición más retrasada, en el centro del campo. Fue lo que hoy llamaríamos “un falso nueve”. Hidegkuti no era ni una cosa ni otra, ni delantero ni centrocampista, y los robustos defensas ingleses no supieron qué hacer con él. Les mareó. Marcó dos goles y generó los espacios para que Puskas marcara otros dos. El resultado final fue 3-6. Cuando se volvieron a ver las caras las dos selecciones, un año después en Budapest, los ingleses siguieron igual de perplejos. O más. Perdieron 7 a 1. El Real Madrid tomó el relevo fichando a Puskas y utilizando a Alfredo di Stéfano como una versión incluso más imprevisible, dinámica y todoterreno que Hidegkuti. Fue un equipo imparable. Imitó el modelo húngaro, y en cuanto a victorias sobre el campo, lo superó.
Italia, concretamente el entrenador Helenio Herrera, dio con el antídoto a principios de los sesenta. No solo contra el estilo húngaro-madridista, sino contra la fortaleza física de otra nación en ascenso, Alemania. Partiendo de la premisa de que el balón era prescindible, el catenaccio consistía en esperar y esperar atrás, enredar al rival en una telaraña, aprovecharse de su fijación ofensiva y estar atento al agotamiento del rival y a la oportunidad de un contraataque que resultara en gol. Con un tanto era más que suficiente. Herrera inventó también el fenómeno del “líbero”, un defensa que jugaba por detrás de la última línea en caso de emergencia; un seguro de vida. No fue, ni pretendió ser, una obra de arte; Herrera no fue ningún Miguel Ángel ni el estadio de San Siro la Capilla Sixtina. Pero funcionó. El Inter de Herrera ganó la Copa de Europa en 1964 y 1965.
A los alemanes les intrigó la idea del líbero, pero desde una perspectiva más osada. Entendieron que si el jugador que ocupaba ese puesto no tenía que marcar a ningún jugador específico, entonces nadie le marcaría a él. En vez de limitarse a operaciones de bombero, podría infiltrarse en el medio campo e incorporarse al ataque creando superioridad numérica ante la defensa rival. Por primera vez, un jugador que por ubicación en el diagrama militaba en defensa sumaba las virtudes de un pasador. Incluso sabía disparar a puerta. Ese fue el papel que Franz Beckenbauer patentó y que casi ganó la Copa del Mundo para Alemania en 1966.
La selección que les ganó, Inglaterra, hizo la primera aportación táctica proveniente de las islas desde tiempos de Chapman. Acabó con la ortodoxia del wing, del extremo especialista cuya misión consistía en driblar por las bandas, superar al lateral por velocidad y cruzar el balón al área rival, creando ocasiones de gol para el delantero centro. Alf Ramsey, el entrenador inglés, se deshizo de los wings. Su 4-4-2 creó un bloque compacto de ocho compuesto de centrocampistas versátiles con movimientos imprevisibles. Los wings cedieron su lugar a jugadores menos técnicos, menos especialistas, pero mejor colocados para asociarse con el balón.
La selección dominante de aquella época, sin embargo, fue Brasil, ganadora del Mundial en 1958, 1962 y 1970. Eran los Harlem Globetrotters del fútbol. Un fenómeno sui generis y, por definición, irrepetible, fundamentado en una técnica nunca vista y en una filosofía de ataque sin cuartel. Jugaban 4-2-4 y su plan era sencillo: si el otro marca uno, nosotros marcamos dos; si el otro tres, nosotros, cuatro. En los demás países, el lateral izquierdo, por ejemplo, era un jugador aplicado, rígido en sus principios defensivos; en Brasil era otro atacante más. A día de hoy, solo los brasileños producen jugadores (Carlos Alberto, Roberto Carlos, Dani Alves, Marcelo) de estas características; supuestos defensas que recorren todo el campo, marcan goles y juegan como antiguos wings.
Tras la exhibición de los brasileños en 1970, el primer Mundial retransmitido en color, el fútbol explotó como fenómeno de masas televisado. Inmediatamente después vino otra exhibición, de un lugar menos esperado, pero hizo un ruido que sigue resonando hoy. Holanda fue la cuna de la gran revolución del fútbol moderno; el Ajax de Ámsterdam dio un paso hacia delante en la historia del fútbol. Rinus Michels, primero entrenador del Ajax y después de la selección holandesa (“la naranja mecánica”), fue el inventor del famoso “fútbol total”. Y dejó un legado que incluyó tres Copas de Europa consecutivas para el Ajax –en 1971, 1972 y 1973– y llevó a Holanda, con Johan Cruyff como estandarte en el campo, a la final de la Copa del Mundo en 1974 y 1978. La inspiración de Michels fue aquel equipo húngaro que puso a Inglaterra en su sitio en los años cincuenta. Pero los holandeses llevaron aquel modelo a otro nivel.
La idea no era cómo distribuir a los jugadores –dividirlos claramente entre defensas, centrocampistas y atacantes–, sino cambiar su actitud, lograr que se comportasen –que pensasen– de otra manera. El defensa ya no era un mero bloqueador, un stopper, sino que tenía que saber distribuir el balón igual de bien que un mediocentro. El dominio del balón era el requisito indispensable. El jugador de Michels tenía que sentirse cómodo con el balón en los pies, jugase donde jugase. Cuando recuperaba el balón levantaba la cabeza, buscaba un compañero y se la pasaba, iniciando una jugada de ataque. El ritmo del juego se incrementó. El Ajax y Holanda daban la sensación de jugar con más velocidad que cualquier otro equipo en la historia. Daban esa sensación porque era verdad. Uno veía las imágenes de cómo jugaba el Real Madrid apenas diez años antes, o incluso Brasil, recién, y parecía que el Ajax se movía a cámara rápida, como en las primeras películas de Hollywood.
Michels llevó la antorcha naranja al Barcelona, donde ejerció de entrenador durante seis años en los setenta, sin poder acabar de implantar su modelo con el éxito deseado. Pero dejó su huella, y especialmente con el fichaje de Cruyff como jugador. El Barcelona, eternamente indignado por cómo el Real Madrid supuestamente le había “robado” a Alfredo di Stéfano en 1953, había intentado compensar su sensación de inferioridad respecto al gran club de la capital española pagando cantidades descomunales por reputados cracks. Pero ni Ladislao Kubala, ni Diego Maradona, ni Bernd Schuster, ni el propio Cruyff acabaron con la histórica hegemonía blanca. Conquistar el santo grial de la Copa de Europa siguió siendo la gran asignatura pendiente culé. Maradona pasó por el club sin pena ni gloria.
El giro decisivo vino con la llegada de Cruyff al banquillo en 1988. De la noche a la mañana, el entrenador se coronó rey, suplantando al jugador; la filosofía de juego sería ahora la llave del éxito. La primera temporada de Cruyff en el Barcelona, sin embargo, fue un desastre y si no hubiera sido por su legendario apellido, y si él mismo no hubiera creído tan inflexiblemente en sí mismo, lo normal hubiera sido que el Barcelona lo echase. Cruyff convenció al presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez, que dejara a un lado el mero resultadismo, que mirara a largo plazo y le dejase apostar por el concepto de fútbol total que había encandilado al mundo 15 años antes y que algunos habían intentado –con mínimo éxito– imitar. Ese era el camino a seguir, esa era la causa por la que merecía la pena luchar o morir.
“Cruyff dijo: “Cambiaré el mundo del fútbol, jugaré sin delantero centro”
En una conversación privada en aquellos tiempos, durante una noche en la que se consumieron muchas Heinekens, Cruyff declaró a un compañero de copas: “Voy a cambiar el mundo del fútbol”. ¿Cómo? “Mis defensas serán centrocampistas; jugaré con dos extremos y ningún delantero centro”. Su interlocutor pensaba que estaba borracho. No lo estaba. Sin un delantero centro en contra, los centrales rivales se quedarían en el desempleo; con dos extremos, el espacio en el campo se ampliaría enormemente, y ahí podría jugar a gusto un equipo donde sus jugadores serían unos maestros con el balón.
Un ejemplo de su filosofía se vio con el fichaje de Miguel Ángel Nadal. En el Mallorca, Nadal había sido el creador del centro del campo. Goleador también. Cruyff sorprendió al fútbol español colocándolo en el centro de la defensa. Y ahí triunfó Nadal, defendiendo cuando tenía que defender, pero ante todo, y como misión prioritaria, iniciando jugadas de ataque. Un año después del fichaje de Nadal, el Barcelona ganó su primera Copa de Europa, en Wembley, con un gol marcado por un holandés, Ronald Koeman, el fútbol total hecho carne. Sobre el papel jugaba en el centro del campo; sobre el terreno jugaba en todos lados.
Pero el Barça de Cruyff no logró afianzar su modelo con victorias en la competición más grande, la Copa de Europa; no fue un equipo que marcó época en cuanto a trofeos continentales acumulados, como el Real Madrid o el propio Ajax, o el equipo que le usurpó la gloria, el Milan de Arrigo Sacchi, un híbrido tremendamente eficaz entre la astucia y dureza tradicional de los italianos en defensa desde tiempos del catenaccio y la clase de los tres holandeses que eran la columna vertebral del equipo: Marco van Basten, delantero; Frank Rijkaard, centrocampista, y Ruud Gullit, a veces defensa, a veces delantero. Los resultados de Cruyff no fueron nada desdeñables. Cuatro ligas españolas consecutivas, la Copa del Rey, la Recopa de Europa, supercopas tanto nacionales como europeas y, ante todo, la ansiada Copa de Europa. Pero solo logró conquistar una. No lo suficiente para que un equipo leyenda en Cataluña (“el dream team”) traspasara fronteras, pero sí para que la teoría Cruyff siguiera viva. Su juego seducía por su elegancia y belleza. En vez de la camiseta blaugrana, podrían haber jugado con esmoquin. El encanto del estilo de juego cruyffista cautivó al club, a sus seguidores, a la prensa catalana y a los jóvenes jugadores que tuvo bajo su mando, principalmente al más inteligente y receptivo de ellos, Pep Guardiola. Cruyff se fue, pero los equipos que heredó pasaron al mando de otros holandeses, Louis van Gaal y Frank Rijkaard, mientras que en las categorías inferiores se insistió en predicar el modelo cruyffista, en generar automatismos diseñados con el propósito de recrear y perfeccionar el prototipo.
La llegada de Guardiola, el discípulo predilecto de Cruyff, al banquillo coincidió con la entrada en escena de una camada de jugadores que habían digerido la filosofía de la casa desde la temprana adolescencia. Entre ellos, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas y Leo Messi. Lo que les enseñaron, ante todo, fue que el balón era soberano; la posesión, la máxima –prácticamente la única– prioridad. Era el polo opuesto al catenaccio, cuyo punto de partida era que el otro debía controlar la posesión del balón. Y estaba en las antípodas del robusto atleticismo que se sigue premiando hoy en el fútbol inglés, cuyo estereotipo (y capitán de la selección) es el central John Terry. Este es un gran defensor, un gran stopper, porque tiene que serlo. Por falta de técnica cede el balón con tanta frecuencia al rival que se ve obligado a estar todo el tiempo al límite de sus posibilidades, en estado de permanente emergencia. Lo mismo, o más, se puede decir del defensa del Liverpool Jamie Carragher, tan admirado por sus fans y por la totalidad del fútbol inglés por sus indudables virtudes marciales, por su espíritu ancestral de sargento, defendiendo las barricadas contra ejércitos alemanes, afganos o zulúes. Uno observa a Terry y Carragher en el terreno de juego y entiende cómo se convirtió Gran Bretaña en un imperio sobre el que el sol nunca se puso, pero entiende también por qué la selección inglesa de fútbol no ha brillado, ni ha ganado nada, en medio siglo.
El Barcelona, en cambio, tiene de centrales a Piqué, que fue atacante en la adolescencia, y a Mascherano, que jugó en el medio del campo para el Liverpool. Mascherano rompe también el viejo molde del central grandote; es uno de los jugadores más pequeños de un conjunto que, según cuentan, es conocido en el vestuario del Real Madrid como “los enanitos”. Y aquí vemos una faceta importante de lo que aporta de nuevo el Barcelona: aunque la disciplina en el campo es total, no se sabe muy bien en qué posición juegan muchos de los jugadores. Se ve la alineación del once inicial en televisión antes de empezar un partido, pero una vez que suena el pitido inicial empiezan a aparecer en los lugares más inesperados. Dani Alves sale en las listas como lateral derecho, pero ejerce más de centrocampista ofensivo, o wing; Iniesta no se entiende muy bien si es un extremo derecho o izquierdo, o si su lugar es el centro del campo; Alexis Sánchez es un delantero centro –el target man más bajito de la historia–, pero se disfraza de extremo; Messi es un falso nueve y mucho más, el heredero directo de Hidegkuti pasando por el todoterreno goleador de Di Stéfano; Fàbregas, ni él mismo sabe cuál debe ser, según los antiguos criterios, su colocación en el campo. Los que marcaron los dos goles del Barcelona en el primer partido de la Copa del Rey el mes pasado fueron el defensa central Carles Puyol (que había sido centrocampista en su juventud) y Eric Abidal, que ejerce de lateral y central al mismo tiempo y metió su gol con el aplomo de un delantero centro y la explosividad de un extremo.
En cuanto a Xavi, es, claramente, el director de orquesta en el centro del campo, pero recupera balones como Mascherano cuando jugaba en Inglaterra. Messi también recupera, y con la fuerza y el timing de un lateral de toda la vida. El propio portero, Víctor Valdés, se ve más cómodo en el pase –es a lo que se dedica cuando no está parando balones– que Terry o Carragher. Además, Guardiola –el extremista radical de la filosofía Cruyff, el que impone el orden en el aparente desorden– le obliga a pasar el balón, porque el peor pecado es lanzarlo y permitir que se convierta en balón dividido, que el fútbol se reduzca al azar. La cuestión es minimizar el factor suerte haciendo que todos hagan de todo. Que todos sean jugadores híbridos. Como proponía Cruyff, pero quizá no se atrevía ni él a soñar que en el mundo real se podía. La posesión de balón es el principio sagrado, tanto en defensa como en ataque. Porque si el otro equipo no lo tiene, no hay necesidad de defender. La jugada es como una ola que crece hasta que rompe en las orillas de la portería contraria. Si no acaba en gol, el balón perdido queda lo suficientemente lejos como para no causar desconcierto defensivo.
Cuando los que juegan más atrás saben distribuir el balón, lo que ocurre es que cuando el balón se pierde, se pierde arriba, cerca del área rival. Con lo cual, el otro equipo tiene que recorrer todo el campo, superar todos los obstáculos de un conjunto bajo las órdenes de perseguir el balón como una jauría de perros de presa, para tener posibilidades de generar una ocasión de gol. Es un lenguaje nuevo el del Barcelona; un lenguaje que se aprende en los equipos inferiores del club, motivo por el cual grandes estrellas mundiales como Zlatan Ibrahimovic o Thierry Henry nunca acabaron de cuajar en el grupo e interpretaron el papel del patito feo.
Todo esto no lo entendió Alex Ferguson, el entrenador más veterano de Europa, tras la derrota de su equipo, el Manchester United, la primera vez que se enfrentó a este Barcelona, en Roma, en la final de la Liga de Campeones de 2009. Pensó que su equipo perdió porque tuvo una mala noche. Cuando se repitió la paliza en la final del mismo torneo en Wembley el año pasado, ahí Ferguson se rindió. Entendió que se había enfrentado no solo al mejor equipo del mundo, sino a uno que representaba un cambio de rumbo en la historia del deporte al que se había dedicado toda la vida. Otra leyenda, Pelé, pensó antes de la final del Mundial de Clubes en diciembre que su Santos tenía posibilidades de ganar al Barcelona. Se equivocó. La estrella del Santos, Neymar (al que Pelé había clasificado como mejor que Messi), también lo vio. Después de perder 4-0 reconoció que el Barcelona le había dado una lección de fútbol.
Lo mismo dijeron los ingleses tras caer derrotados en 1953 contra Hungría. Y son los propios ingleses los que han estado enviando emisarios de sus equipos técnicos a la Ciudad Deportiva del Barcelona esta temporada para aprender el lenguaje (Cesc Fàbregas lo llama el software) de los de Guardiola. Se ha visto a representantes del Manchester City, del Arsenal, del Chelsea y de muchos más equipos europeos observando atentos los entrenamientos del Barça, libreta en mano.
La influencia de este Barcelona se extiende a los seis continentes. Hoy día, uno va a Liverpool –por poner un ejemplo, ya que sucede igual en Guatemala o Madagascar– y ve jugar a los niños en un enorme terreno en las afueras de la ciudad donde hay 12 campos de fútbol. Algunos niños llevan camisetas del Liverpool o del vecino Everton; pero más aún llevan las camisetas blaugrana del Barcelona. Los entrenadores de los niños, que antes se limitaban a gritar –al clásico estilo inglés– “entra duro”, “pégale con ganas a la pelota”, ahora repiten una y otra vez: “pasa, pasa, pasa el balón”. Bobby Charlton, mito del fútbol inglés y estrella de la selección que ganó el Mundial en 1966, dijo en una entrevista con el diario As este mes que “todos los clubes deberían querer aprender de lo que hace el Barcelona”, cuya filosofía consiste en que “si tienes la posesión del balón y mantienes esa posesión, entonces tienes muchas posibilidades de ganar”.
Los elogios de Charlton, que en su día fue un fanático admirador del Real Madrid de Di Stéfano, demuestran el impacto que está teniendo hoy el ejemplo barcelonés en el país que inventó el fútbol. De la torpeza se ha pasado al refinamiento; de la fuerza, a la técnica; del espíritu del guerrero, a la inteligencia del espadachín. Y a la comprensión de que da igual si el jugador es alto o bajo, fuerte o menudo, con tal de que sepa tratar bien el balón. No se necesita un vehículo cuatro por cuatro, un sedán, un tractor y un fórmula 1. Se puede triunfar jugando con Minis. Los bajitos se defienden ante una mayor envergadura (como mandan los cánones de la naturaleza) siendo esquivos. Se defienden con su destreza, como un torero con su trapo. El tamaño, repetimos, ya no importa.
El Barcelona alimenta el sueño de cada niño que desea ser jugador de fútbol. La totalidad del mundo del fútbol se ha rendido ante la nueva visión del conjunto de Pep Guardiola. La palabra “Barça” ya es una referencia, en boca de todos los columnistas, de los entrenadores, de los jugadores del planeta. Uno dice “el estilo de juego del Barça” y todos saben exactamente de qué se está hablando; la imagen está sellada en el imaginario colectivo global. El Barcelona ha logrado algo más difícil de ganar que cualquier trofeo; ha ganado la admiración universal, incluso, si son honestos y serios, la de una buena parte de los aficionados del Real Madrid. Y la revolución en el campo de juego está dando lugar a una revolución en todos los rincones del planeta donde el fútbol se sigue, señal inequívoca de que estamos, precisamente, ante una nueva etapa en la evolución del fútbol.
El Barça se encuentra en lo alto de esa línea ascendente de la historia del fútbol: desde los inicios primitivos del deporte en el siglo XIX, vía las innovaciones –el nuevo concepto del espacio como clave del triunfo– de Chapman y Pozzo, el 2-3-5, el 4-3-3 y el 4-4-2, el catenaccio, los primeros indicios de fútbol total de los húngaros, luego patentado por los holandeses, al modelo de Ámsterdam perfeccionado que despliega el Barcelona de hoy, y a través del Barcelona a la selección española, campeona del mundo. Se puede trazar una línea directa, incluso, con aquella selección escocesa que empató 0-0 con Inglaterra en 1872. Ese equipo pasador jugó con una formación de 3-7. En una vuelta sorprendente a los orígenes del deporte, lo mismo hace hoy el Barcelona. Pero con una fluidez y variedad y efectividad y belleza de las que jamás podrían haber soñado aquellos honorables pioneros. Siguiendo una lógica darwiniana, se probó de todo. Lo que no funcionó se descartó, y lo que sí, se incorporó. Así se hizo la especie más fuerte. Hay, como dijimos al principio, equipos que llamamos grandes, muy grandes. En tiempos modernos, tras la llegada de la televisión, tenemos al Real Madrid, a Brasil, al Milan, al Liverpool, entre otros. Quizá este Barcelona nunca gane tantas Copas de Europa como el Madrid de Di Stéfano. Quizá por eso algunos puedan llegar a afirmar de manera convincente, pero nunca definitiva, que aquel pentacampeón europeo fue el equipo de clubes más grande de todos. Pero aunque el Barcelona de Guardiola no vuelva a ganar ningún trofeo más –aunque no sume ni uno más a los 13 de 16 ganados en las últimas tres temporadas– ha dejado su sello de manera irrevocable en la historia del fútbol. Nunca nada volverá a ser igual
Paradas Romero, en el túnel de vestuarios se le acerco Pepe y al grito de ¡vaya atraco, hijo de puta! fue expulsado por insultar al arbitro.
Hoy el Comité de Competición se reunía para sancionar a Pepe y cía.
Un favor más de Alfredo Flórez al equipo de Florentino. El Comité entiende, en el caso de Ramos, que no es válida la primera amarilla por un defecto de forma en el acta , por lo que el central podrá jugar este sábado ante la Real Sociedad.
A Pepe sólo le han caído dos partidos por insultar al colegiado Paradas Romero. Competición ha decidido aplicarle el artículo 117 del Código Disciplinario, que sanciona con suspensión de dos a tres partidos este tipo de acciones considerando que la expresión de Pepe no es un insulto, sino un simple menosprecio o desconsideración.
Si Competición hubiera calificado de insulto según el artículo 94 de dicho Código,el castigo para estos casos con suspensiones es de cuatro a doce partidos.
Victoriano Sánchez Arminio ahora te callas?
El sinvergüenza no ha abierto la boca después de escuchar por todas las televisiones y leer en todos los medios de comunicación como Cristiano Ronaldo decía “robar, sólo robar” o como Mourinho le decía al arbitro Filho de puta, Hijo de puta en portugués.
Sánchez Arminio sí mostró su indignación entonces cuando el defensa del Barcelona Gerard Piqué se quejó de su expulsión : “Se ha visto en la televisión, no hago ni falta. En el descanso le dije al árbitro que era penalty a Keita. Puedo entender que los árbitros se equivoquen pero no que actúen de forma predeterminada. Me tenía guardada la expulsión”
El presidente del Comité Técnico de Árbitros indignado declaro que “Las declaraciones de Piqué son desafortunadas y muy graves. Entiendo que te hierve la sangre, pero un deportista tiene que tener respeto por el otro. Las palabras de Piqué las analizaremos en Competición. Para nosotros son declaraciones graves”.
Donde estás Victoriano? te has callado como una puta.
Los gabachos de ahí arriba no pierden tiempo. Tras la sanción del TAS a Alberto Contador ahora se dedican a desprestigiar los logros del deporte Español insinuando que los deportistas españoles se dopan
El programa de los guiñoles de Canal Plus Francia ha ido un paso más allá.
En el vídeo el presentador asegura que a España le queda un deportista por encima de toda sospecha y aparece Rafa Nadal en un vehículo entrando a una gasolinera,entra a la tienda y se pone a beber una botella de agua y se pega una meada en el depósito de gasolina, tras lo cual el automóvil corre a gran velocidad. Al final del vídeo acaba con un slogan ”los deportistas españoles no ganan por casualidad”
Los gabachos del Canal + viendo el impacto que a producido el vídeo sobre Nadal en España no se cortan y se mofan con otro vídeo donde aparecen Iker Casillas, Pau Gasol y Rafa Nadal firmando el apoyo a Contador con unas jeringuillas
Ahora si que salen los altavoces poniendo el grito en el cielo porque unos monigotes insinúan dopaje en nuestros deportistas españoles ya que lo ganan todo.
Pero cuando insinuaron que en el Barça los jugadores se dopaban nadie salio a defenderlos o como Eduardo Inda se le lleno la boca diciendo de que ”lo del dopaje del Barça no es una casualidad, Guardiola sabe mucho de esto” nadie le critico ni lo denuncio.
El encuentro entre el Barça y la Real Sociedad dejó un dato para la esperanza, ya no solo del fútbol español sino también del europeo: el bestial porcentaje de canteranos sobre el campo (17 de 22) y entre las dos convocatorias (26 de 36).
Guardiola y Montanier tiraron como nunca de cantera para afrontar el Barça-Real Sociedad pero, sin saberlo, acumularon un número de jugadores crecidos en sus respectivas categorías inferiores que bien podría ser tomado como ejemplo por todos los equipos en tiempos de crisis. El Barça, un habitual en estas listas, alineó a ocho, mientras que la Real sacó de inicio a nueve, uno más que los culés.
En total, fueron 17 los canteranos que saltaron al césped de un total de 22 jugadores: Valdés, Puyol, Dos Santos, Thiago, Cesc, Cuenca, Tello y Messi por parte del Barça, y Carlos Martínez, Cadamuro (aunque éste se formó en el Sochaux francés), Mikel Glez., Íñigo Martínez, Aranburu, Markel, Rubén Pardo, Xabi Prieto y Griezmann (internacional galo sub20) por parte de la Real Sociedad de Montanier.
También en los banquillos había presencia marcada de canteranos por parte de ambos equipos, aunque la Real también dominó la clasificación: fueron 4 por parte del Barça (Piqué, Xavi, Busquets y Sergi Roberto), por 5 de la Real Sociedad (Estrada, Ramírez, Agirretxe, Llorente y Ros Añón). En total, 9 canteranos de un total de 14 suplentes o, dicho de otro modo, un total de 26 jugadores de los 36 convocados por ambos equipos (72%).
En Septiembre del 2009 Megía Dávila fichaba por el Real Madrid. Su función es la de encargarse de que haya buenas relaciones con el estamento arbitral y de mantener al tanto a los jugadores y entrenadores del club de los cambios en el reglamento que se vayan produciendo.
Hay que recordar que Megía Dávila todavía era colegiado en activo, pero que no superó las pruebas físicas y se encontraba de baja. Sin embargo, en el momento en que fichó por la entidad blanca anunció su marcha del arbitraje.
Será el encargado de asistir a los árbitros en los partidos de Santiago Bernabéu
No voy a ponerme a recordar las ayudas arbitrales en el Bernabeu durante estos años ni las mentiras de Mourinho. Pero si que vamos hablar de Karanka el segundo de Mourinho.
El cinismo de Karanka
En tiempos fáciles para el cinismo y donde cada vez resulta más difícil encontrar actitudes honrosas es más frecuente chocar con la irresponsabilidad y la desvergüenza. Parece que todo vale con tal de mantener una posición y se multiplican los casos de aquellos que renuncian a la honorabilidad por aferrarse a un pedestal que normalmente es de cartón piedra y, desde luego, efímero. Negar la mayor es la consigna y hay discursos que hieren como los hay que causan eso que llaman vergüenza ajena.Como el de Karanka.
Si hace unos días el presidente del F.C.Barcelona Sandro Rosell antes del partido de semifinales de Copa del Rey contra el Valencia donde hizo una declaraciones advirtiendo su malestar con los últimos arbitrajes y que no pintaba bien para el Barça, salio favorecido del partido de Mestalla al no ser expulsado Pinto por tocar el balón fuera del área.
O Messi en declaraciones después del partido ante el Villareal: “No me gusta hablar de los árbitros, pero a veces son soberbios y te amenazan a la mínima con sacar tarjeta”.
En Madrid empezaron a sacar pecho y tanto como Callejón y Karanka no se quedaron cortos.
El centrocampista del Real Madrid José Callejón se mostró irónico cuando se le cuestionó por las críticas de Leo Messi y Sandro Rosell a los árbitros, y dejó caer que él pensaba que «en el Barcelona no hablaban de los árbitros».
«¿Qué pasa, que en Barcelona se quejan de los colegiados?, pensaba yo que allí no se hablaba del colegiado, supongo que algo habrá cambiado para que pase esto»
Karanka fue más allá y no se le ocurrió otra cosa que decir. Nosotros reconocemos cuando nos han beneficiado y cuando nos han perjudicado. No voy a hablar si el Barcelona tiene motivos o no para quejarse, yo hablo de lo que pasa aquí. Ellos sabrán lo que hacen. No hay que darle más vueltas”.
Leer estas declaraciones me hace daño la vista, te pones a buscar por la red declaraciones del segundo de Mourinho y no hay ninguna rueda de prensa donde reconoce cuando les han beneficiado.
Es más ayer se jugó el partido Getafe, Real Madrid. Donde el club merengue gano por la mínima en un partido donde no le pitaron un claro penalti al club azulón por manos de Pepe donde hubiera cambiado el rumbo del partido.
Y como no, Pepe al más puro estilo teatro del bueno como diría su entrenador, tras tocar el balón con la mano dentro del área, se tiro al suelo disimulando que le había dado en la cara. Casillas se acercó para ayudarlo con una media sonrisa ya que se habían librado del penalti.
En la rueda de prensa, los periodistas le preguntaron por las manos claras de Pepe no corto ni perezoso con una respuesta escueta soltó ”No he visto la jugada, no puedo decir nada”
Aitor Karanka ese títere de Mourinho donde días atrás dijo que ellos reconocían cuando les favorecían no vio las manos de Pepe.
Pues si no las vio yo se las enseño
Y ahora Casillas quien se va a celebrarlo con vosotros? Ayza Gámez
Anoche se jugo las semifinales de la Copa del Rey entre el Valencia y el F.C.Barcelona, el partido se saldo con un empate a uno. Hoy no vamos a explicar como fue el partido. Hoy le va a tocar el turno al portero blaugrana Pinto.
José Manuel Pinto dio la nota al saltar al terreno de juego con su segundo apellido COLORADO en la camiseta para homenajear a su abuelo fallecido recientemente. La verdad es que hay muchas maneras de homenajear a alguien fallecido y esta para mi no es la mejor manera.
Ahora cualquier jugador que quiera homenajear a un fallecido podría cambiarse el nombre impresa en su camiseta y sería un cachondeo.
Pero para más INRI corría el minuto 18 de la primera parte, con el marcador a cero, cuando una salida suya precipitada toco el balón con la mano fuera del área.
El arbitro y el juez de banda debieron de mirar hacia otro lado por que ninguno de los dos vio manos del portero y con la posterior expulsión del jugador.
Tras finalizar el partido José Manuel Pinto antes los micrófonos de los periodistas reconoció que toco el balón con el sobaco ya que se había resbalado.
Para mi Pinto miente, ya que la forma que según él dice que se “resbalo” va directo al balón.
No es la primera vez que Pinto es protagonista de algún lamentable echo
La UEFA castigo al portero del Barça con dos partidos por simular el sonido del silbato del arbitro por entender que el portero frenó una jugada de ataque del jugador Santin del Copenhague en un partido de Champions.
Colorín Colorado Pinto de la expulsión se ha salvado.
Eladio Paramés, portavoz de Mourinho la vuelve a liar a través de Twitter, confirmó el incidente entre el entrenador luso y el arbitro en el parking del Camp Nou y desvela lo que dijo Mourinho a Teixeira: “Ahora te irás a fumar un puro y te reirás, sinvergüenza”.
Su otra victima Dani Alves a través de Twitter le llama burro: ”Qué diferente está desde que llegó a España. Le han operado de las orejas, se las han hecho más pequeñas. Usa gafas de intelectual… Pero un burro de orejas pequeñas y con gafas no pasa a ser doctor, continúa siendo un burro”
Este es el señorío del madridismo que predica Florentino Pérez esperar a los arbitros en el parking como si fuese un vulgar delincuente.
No pasa nada, es el Special One, es el puto amo, puede insultar, agredir, menospreciar, burlarse, que no le pasa nada. Tenemos una Federación cobarde No tienen huevos a sancionarle ni a él ni a Pepe el asesino, en España pega, se tira, agrede, insulta, pisotea y se queda sin castigo. En un país normal a alguien que espera al árbitro para increparlo de este modo se le inhabilita por lo que queda de temporada. Aquí no sólo no pasa nada, sino que su representante saca pecho y añade más información para que le riamos la gracia. Lo de Casillas, lo mismo, se debería haber reflejado en el acta y mínimo 4 partidos. El Real Madrid vive en la impunidad total
Es la mejor forma de desviar la atención de las ultimas derrotas del equipo blanco contra el equipo blaugrana.
Pensaba que lo más grave habían sido las palabras de Casillas: “Vete con ellos de fiesta. Vete a celebrarlo. Tanta polla y tanta mierda…”, porque las de Sergio Ramos insinuando que les habían vuelto a robar ni siquiera me las había tomado en serio. Sin embargo me acaban de comentar que el señor José Mourinho al finalizar el encuentro y tras su rueda de prensa esperó a los colegiados en la zona por la cual abandonan el estadio para dedicarle al colegiado Teixeira Vitienes un: “Vaya artista, como te gusta joder a los profesionales”.
Me imagino que esto también es señorío. Me imagino que las palabras de Xavi “antes igual nos beneficiaban más y ahora nos perjudican”, están en la misma magnitud que este comportamiento absolutamente reiterativo ya no solo de José Mourinho, máximo responsable deportivo del equipo, sino de jugadores y determinados medios de comunicación deportivos de este país que colaboran con la causa intentando convencer a todo el mundo de que a pesar de los 29 penales a favor del Madrid por 11 del Barça en las 3 últimas temporadas, los señores colegiados trabajan para beneficiar al Barcelona y es esta la razón por la que el Barcelona gana sus partidos.
-¿Hasta cuando se va a permitir el “mobbing” arbitral?
Podría pararme a decir que haciendo un análisis del arbitraje el error más clamoroso, descarado y decisivo es el de la no expulsión de Lass con 1-0 en el marcador en el minuto 44. Hay veces que la jugada no se puede ver bien, otras en la que se produce tan rápido que no te quieres mojar, pero esta fue peor que la que vieramos hace unos días con el penalty no señalado a Iniesta ante el Betis. Entrada con exceso de fuerza, por detrás y en la cara del árbitro. Lass ya tenía amarilla y no había razón alguna para no sacarle la 2ª amarilla, pero sí que la hubo para Teixeira: NO QUIERO SALIR EN LA PORTADA, NI QUIERO QUE MOU ME DEDIQUE LA RUEDA DE PRENSA.
Lo dijo claramente Undiano Mallenco: “Queremos hacer bien nuestro trabajo y sobre todo no salir en las portadas”. Lo quiere Undiano y cualquier colegiado. Hacer bien tu trabajo, ser respetado y sobre todo que no te pase lo que a Turienzo Álvarez en 2007 cuando recibió amenazas de muerte para él y su familia por señalar en un Racing 2-1 Real Madrid, dos penales a favor de los cántabros.
Se ha conseguido con toda esta presión del Real Madrid y los medios que “en caso de duda” al Barça se le pite fuera de juego -cuando la ley es al revés-. Se ha conseguido que la diferencia de penales lanzados en las 3 últimas temporadas sea practicamente de el triple -29 ha lanzado el Madrid y 11 el Barça-. Se ha conseguido que con marcador igualado en caso de duda lo que impere es “NO SALIR EN LA PORTADA”, porque entre tu familia y hacer bien tu trabajo, escoges tu familia -yo también lo haría, que quede claro.
Denunciaron los árbitros a Mourinho y la Federación Española de Fútbol dijo que había que darles una segunda oportunidad. Tras acusar a Villar de tener algún poder en la UEFA por el que el Barcelona ganaba sus títulos, acusar a Unicef, decir que a él le daría vergüenza ganar como lo hace el Barcelona faltando al respeto a jugadores, técnicos, institución y afición del Barça, ahora resulta que este señor con este historial -al igual que Pepe con el suyo, que no solo fue lo de Casquero, también fue lo que hizo ante el Lyon especialmente-, puede permitirse seguir haciendo y diciendo lo que le da la gana a los señores colegiados.
No solo no hay sanción por parte de los comités, si no que además tampoco veo el nivel de censura “social” que debiera existir en el madridismo hacia el comportamiento de estos señores que siguen haciendo lo que quieren cual “matón de instituto”. Lejos de pedir perdón, modificar su conducta e intentar cambiar, estamos viviendo lo mismo de la temporada pasada o peor, y menos mal que es el Real Madrid quien va 5 puntos por delante en la Liga. Menos mal que no hay errores arbitrales de verdad -es decir que no son 29 los penales que ha tirado el Barça y 11 los que ha tirado el Madrid- en contra del Real Madrid. Menos mal que supuestamente estamos en democracia, si no a saber lo que podríamos tener que soportar. Con esta conducta, uno se hace a la idea perfectamente de lo que deben haber sufrido otro tipo de culés, en otras épocas que por fortuna nosotros no hemos tenido que vivir. Parece que esto, solo sucede en España.
En el siglo VI a.C. en la Antigua Roma, se celebraban unos juegos públicos en el Coliseo de Roma donde se enfrentaban ,romanos condenados, esclavos o prisioneros de guerra, había gladiadores famosos a los que el público jaleaba por su nombre.
Estos enfrentamientos entre gladiadores era a muerte donde el ganador preguntaba al público si debía matar al perdedor o no.
Su combates nacieron vinculados a los ritos funerarios de la aristocracia, pero acabaron convirtiéndose en el mayor espectáculo de la Roma antigua. Igual que ocurre hoy con los partidos de fútbol.
Anoche se jugó otro clásico entre el F.C.Barcelona y el Real Madrid de la Copa del Rey. Uno de los mejores partidos que ha jugado el Real Madrid en el Camp Nou donde creo yo que si hubiera pasado el Madrid, habría sido merecidamente.
Pero…. el clásico ya no es lo que era, ya no se juega entre dos equipos de fútbol esto se ha convertido una guerra entre Mourinho (Gladiador) y el Barça.
Hace unos 6 años cuando el entrenador portugués entrenaba al Chelsea y se enfrento al Barcelona en Londres donde perdió por 1-2. Asier del Horno fue expulsado por una entrada a Messi clavandole los tacos en el muslo.En la rueda de prensa Mourinho dijo que Messi había hecho teatro del bueno. ”¡Vosotros (los periodistas de Barcelona) lo sabéis perfectamente. Allí hacéis teatro de calidad y Messi habrá aprendido en los buenos”
Esas palabras quedaron en la memoria del aficionado culé.El portugués se marcho al Inter de Milán donde en la semifinal de la Champions League se clasificó para la final derrotando al Barça en Milán y perdiendo en el Camp Nou.
Con el pitido final Mourinho salió del banquillo corriendo para celebrar el pase a la final provocando la ira de los aficionados cules.
Lo que no imaginaba que todas sus provocaciones se volvería contra él.
Tras la final de Champions contra el Bayern, donde gano la final fichó por el Real Madrid.
Florentino Pérez lo ficho para ganar al Barça. En su visita al Camp Nou el público ajustó cuentas con Mourinho. El Madrid ya perdía 2-0 en el Coliseo blaugrana. La afición culé , sin clemencia con el luso, como en la Antigua Roma 98000 gargantas le cantaron al unisono ¡Mourinho vete al Teatro!.
Mourinho como gladiador derrotado en la arena se escondió en su banquillo donde el aficionado culé le recordó que saliera del banquillo como hizo en su etapa en el Inter
Esta temporada Mourinho ha visitado dos veces el Camp Nou. En la vuelta de la Supercopa vivió la derrota por 3-2 para el Barça. Este 25 de enero, el Barça ha eliminado al Real Madrid en cuartos de Copa del Rey. En total 9 partidos en los que Mou ha cosechado 4 empates y 5 derrotas.
Anoche no fue menos. El Madrid volvía al teatro del buen fútbol donde en los últimos años se ha convertido para el entrenador luso en el teatro de las pesadillas. El Madrid hizo un gran partido pero el público se acordó de Mourinho de nuevo. Tras la publicación del diario Marca sobre una filtración de una conversación entre Mourinho y Ramos
El aficionado culé dio su sentencia a Mourinho con otro cántico cuando ganaba 2-0 y creo que de lo más doloroso para el luso. Nosotros te queremos! Mourinho quédate!.
“Gladiador Mourinho” salía del Coliseo Culé nuevamente derrotado. El teatro del bueno se ha convertido en el teatro de las pesadillas para el entrenador luso que ve que no es capaz de salir ganador.
Esta temporada Mourinho ha visitado dos veces el Camp Nou. En la vuelta de la Supercopa vivió la derrota por 3-2 para el Barça. Este 25 de enero, el Barça ha eliminado al Real Madrid en cuartos de Copa del Rey. En total 9 partidos en los que Mou ha cosechado 4 empates y 5 derrotas. Hoy el Camp Nou le cantaba “nosotros te queremos, Mourinho quédate”.
Bajo el agua que escupían los aspersores, Mourinho festejó corriendo por césped del Camp Nou la clasificación del Inter de Milán para la final de la Champions League. Había finiquitado las opciones del Barcelona de levantar el título en casa del eterno rival, en el Bernabéu. Aquello terminó de convencer a Florentino de que era el hombre adecuado para dirigir al Madrid. Año y medio después, puede que la cuenta atrás para su salida comience en ese mismo lugar.
Pese a perder ante el equipo de Guardiola, la victoria en Milán valió al Inter para sacar el billete a una final que terminaría ganando al Bayern de Múnich. Ante Van Gaal, el que fuera su mentor en la ciudad condal, Mourinho conquistó la Copa de Europa, y lo haría en el escenario que sería su nueva casa. El Santiago Bernabéu asistió como su futuro nuevo entrenador rompía a llorar abrazado a Materazzi, en una imagen que reflejaba a la perfección la intensa relación entre la plantilla y el técnico.
Un año y medio después, la situación no es la esperada. Mourinho llegó al Real Madrid para destronar al Barcelona, tanto en España como en Europa, y sólo ha logrado derrotarle una vez en los ocho enfrentamientos que han mantenido. Esa victoria valió un título, la Copa del Rey, pero en gran parte del madridismo ahora mismo pesan más el resto de derrotas ante los culés y la manera de afrontar los partidos. Los pitos que recibió el domingo ante el Athletic de Bilbao así lo reflejan.
Desde aquel partido con el Inter de Milán, sus visitas al Camp Nou han sido siempre traumáticas. La primera fue en Liga, en noviembre de 2010, y el 5-0 que recibió su equipo, cuando llegaba como claro favorito al choque, dejó tocado su proyecto. En la eliminatoria de semifinales de la Champions no pudo ocupar el banquillo tras ser sancionado por la UEFA (tuvo que ver el partido desde el hotel). La última vez que acudió al estadio blaugrana fue en la Supercopa de España, y dejó para el recuerdo aquella infausta imagen en la que metía el dedo en el ojo a Tito Vilanova.
Este miércoles de nuevo se medirá ante el Barcelona, en el Camp Nou, y lo hará con la necesidad de ganar el partido para lograr el pase a las semifinales de la competición copera. La misma competición que salvó su primera campaña y le aupó en el Olimpo madridista, puede poner una piedra más en su camino de salida. Una nueva derrota ante los culés, y si viene acompañada de una imagen defensiva como la que no gusta al madridismio, terminarían de dar cuerpo a las informaciones que apuntan a una fractura dentro del vestuario. Y también a las que hablan de su marcha.
Las pulsaciones periodísticas indican que Florentino Pérez, como los emperadores romanos en el Coliseum, ha dictado sentencia y su dedo pulgar ya no mira al cielo. Las fieras pueden empezar a descuartizar a su gladiador preferido, Máximo Décimo Mourinho. Se entiende que los leones son los periodistas, bestias sedientas de sangre y venganza, que han estado esperando en sus jaulas para devorar a una presa tan apetitosa. La portada del domingo, destacando las discrepancias graves en el vestuario, firmada por Oscar Campillo, director de Marca y el editorial de esta mañana de Alfredo Relaño, director del diario AS, pueden ser interpretados como el principio del fin, la constatación de la fecha de caducidad del proyecto portugués. Si a esto unimos la filtración interesada y reiterada (la anterior fue en Marzo del año pasado) del propio entorno de Mourinho anunciando por enésima vez que se quiere ir, nos encontramos en un terreno de arenas movedizas donde cualquier interpretación nos puede engullir. Necesitamos saber si Pérez ha decidido abandonar a su entrenador estrella, si los indicios son reales o especulaciones periodísticas.
Me temo que la realidad está muy alejada del deseo, al menos el deseo de unos cuantos. Mourinho es el problema y también la salvación de Florentino. No es fácil convivir con un tipo que muestra una doble personalidad: entrañable y afectuoso en la cercanía, distante y provocador con el exterior. El presidente del Real Madrid necesita títulos y la Copa ya no sirve, este año ya no se jugará “la mejor final de la historia”. Ganar la Liga o la Champions deben justificar la hipoteca que tiene que pagar por soportar al de Setúbal. En el paquete van los posibles triunfos y el desprestigio al que está llevando a la institución. Me consta, por personas cercanas, que hay declaraciones, gestos y actitudes que no comparte con su entrenador, incluso le incomodan. Es una relación de intereses que por el momento no muestra fisuras: tú me das títulos y yo te entrego el club. No se puede dudar del madridismo de Florentino, ama a su club y por eso en ocasiones se transforma en un forofo (persona que anima con pasión y entusiasmo a su equipo favorito).
Si nos atenemos a los hechos consumados es más factible que Mourinho abandone al Real Madrid en la victoria, antes que en la derrota. Ganar la Liga en mayo podría ser el detonante de su marcha. Lo hizo en el Oporto, repitió en el Chelsea (con la colaboración de Abramovich) y dejó tirado al Inter de Moratti, después de ganar la Champions en su “querido Bernabéu” eliminando al Barça en semifinales. Como los buenos cazadores en África, aquellos que persiguen el trofeo de los cinco grandes animales (león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo cafre), el técnico persigue el trofeo de los tres grandes: “Mi sueño es ganar el Grand Slam. Quiero tener en mi palmarés Premier, Scudetto y Liga”. Ganar la Champions no le emociona, porque ya tiene dos. Su reto es reafirmar su condición del “mejor entrenador del mundo” consiguiendo algo inaudito. Ganar el título de Liga en los tres países más importantes de la Europa futbolística. No siente los colores, ni se identifica con los aficionados “les oigo, pero no les escucho”, utiliza a los equipos para conseguir sus objetivos. Mourinho adora a Mourinho.
Su insaciable ambición es también el motor que le lleva a ser un obseso de la victoria, un personaje diferente, único. He intentado contrastar mi creencia, con otros compañeros, de que su aterrizaje en Madrid careció de las coordenadas correctas. El Real Madrid es más grande que el Oporto, el Chelsea o el Inter juntos. Mourinho ha calcado su comportamiento en cada uno de los países y equipos en los que ha estado, quizás pensó que también funcionaría en España. En su libro de ruta no contempló que había un equipo que se llama FC Barcelona que destrozaría sus planes y dilataría sus objetivos. La Liga está cada día más cerca.
Resulta curioso analizar las declaraciones que suele hacer José Mourinho. Y es curioso ver cómo evoluciona según le vayan mejor o peor las cosas.
Hace 15 años, en la Plaça Sant Jaume, Mourinho, entonces ayudante de Robson, cogía el micrófono durante la celebración de un título y decía a los cuatro vientos aquello de “hoy, mañana y siempre con el Barça en mi corazón”. Para desgracia suya, aquello quedó grabado y si hoy vas al Youtube puedes recordar esa frase las veces que quieras.
15 años después, ayer, Mourinho hacía otra declaración que también quedará grabada, incluso en la cabeza de los madridistas. “Yo no nací madridista. Soy un profesional. Yo no pedí entrenar al Madrid, fue el Madrid quien me pidió que le entrenara”.
Si nos fijamos en una frase y en otra, podríamos entender que Mourinho se ha sentido más culé que madridista. Pero es probable que nos equivoquemos. Es probable que sea más verdad la frase de “yo soy un profesional” y que incluso la gran realidad sea que el equipo de su corazón es aquel en el que consigue triunfos aunque, como en el caso de hace 15 años, sea solo como traductor.
Lo que tengo claro es que en un momento en que en Twitter puedes encontrar a mucha gente que se declara “Moudridista” y no “Madridista”, muy bien no deben haber caído las declaraciones del “Number one”.
“Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón”
En poco más de 24 horas asistiremos al noveno “clásico” entre el Madrid de Mourinho y el Barça de Guardiola. Hasta el momento el marcador refleja una clara superioridad barcelonista con una sola derrota sufrida en la prórroga de la final de la Copa del Rey, por cuatro victorias y tres empates. Uno de los datos más sorprendentes sin embargo es el de que Guardiola tras 6 “clásicos” en el Bernabeu, aún no conoce la derrota. Sorprendentes datos teniendo en cuenta la eficacia local de un Real Madrid que solo ha conseguido ganar uno de los 12 “clásicos” disputados en la “era Guardiola”, pero vamos con las dudas y sensaciones.
1. Barça, ¿dejadez o estrategia?
Este mes de Enero todo va tan rápido que me es difícil subir los temas en el momento deseado. Se echa encima el “clásico” y he decidido dejar pasar de largo mis comentarios en vídeo sobre el Barça-Betis, pero tras revisarlo solo puedo confirmar lo que dije viéndolo en directo, y es que quien pretenda convencerme de que el equipo jugó con intensidad antes del 2-2 creo que pretende insultar nuestra inteligencia. Me bastaría con recurrir a la acción del 2-1, para dejar claro que como mínimo la falta de concentración fue escandalosa, pero agua pasada no mueve molino y prefiero enfocar este tema de otra manera. ¿Es dejadez o estrategia? Como ya comentara tras ganar 0-5 en Borisov a este Barça le sigo viendo actitud ganadora y no me creo que el equipo la haya perdido. Todos somos conscientes de la exigencia de este mes de Enero y a buen seguro que los primeros que lo saben son Guardiola y el grupo, por lo que… ¿hasta que punto fue involuntario el mal nivel exhibido en Cornellá, Reyno de Navarra y en el Camp Nou ante el Betis?, ver la transformación del Barça a partir del 2-2 del Betis fue tremendo. De tener la pelota en más de un 40%, posiblemente pasaron a no tener más de un 20% en los últimos 35 minutos, lo que parece dejar claro que al equipo en estos momentos no le fallan las piernas. Cruyff siempre dijo que una de las obligaciones de un deportista o equipo ganador es saber administrar las fuerzas, y no sería de extrañar que con un mes de Enero tan duro y lo mucho que queda por delante todavía, el Barça haya activado el control de marchas automático para mantener un nivel competitivo bueno, pero sin quemar más combustible de la cuenta.
2. Espero un Real Madrid radicalmente distinto al del 1-3 de hace un mes.
No me refiero a diferente en actitud, ya que para mí en aquella ocasión, y como suele ser habitual en un duelo de esta magnitud, dieron todo lo que tenían, pero sí en planteamiento. Como dije hace unas semanas, me sorprende ver a Mourinho intentando ganar al Barça y a Guardiola en un terreno que no es el suyo. El terreno de la ofensividad y del juego “cuerpo a cuerpo”. Si Mourinho ha ganado lo que ha ganado con sus equipos ha sido sufriendo muchísimo y basándose en una defensa férrea, por lo que no me creo ni por un instante que mañana el Real Madrid vuelva a ser ese equipo ofensivo de hace un mes que cayó derrotado por 1-3.
Cabe la posibilidad de que me equivoque por algunas razones. La presión popular, mediática y me atrevo a decir que hasta de los jugadores blancos, pueden propiciar que de nuevo Mourinho traicione sus ideales futbolísticos y busque la victoria con una receta táctica que no es la que le gustaría. No es imposible que el Real Madrid gane al Barça siendo ofensivo, pero si me parece mucho más difícil.
3. ¿”Pentágono de jugones” o esquema tradicional?
Como casi siempre difícil pronosticarlo. Siempre creo que Pep apuesta por el cambio ante los rivales que le vienen a buscar arriba fruto de que con el “pentágono de jugones”, se va mucho más por dentro y se consigue mayor verticalidad sin prescindir del control del juego. Sin embargo esta vez me espero un Real Madrid defensivo, como pudo ser el de la final de Copa del Rey o especialmente el de la ida de semifinales de Champions League. De ser así, espero que el Barça vuelva a repetir el mismo planteamiento que en aquellas ocasiones. Con el 4-3-3 “tradicional”, campo muy abierto y alerta máxima para tener el control de la pelota siendo conscientes de la historia reciente de estos partidos en cuanto al “tono” con el que juega el Real Madrid y las circunstancias que tienen que soportar los colegiados en este país por lo que hay que tener muy presentes especialmente los arbitrajes de la final de Copa y también el del último “clásico”.
Por parte del Real Madrid solo me quedan dudas en cuanto a la confección de su defensa debido a las bajas -Arbeloa sancionado- y lo mucho que lleva sin jugar Carvalho, creo que Mourinho podría apostar por algo como:
Casillas
Coentrao Ramos Varane Marcelo
Pepe
Alonso Lass
Higuain Benzema Ronaldo
como ya dije hace unas semanas, si tu planteamiento es contragolpista me parece incomprensible la apuesta por jugadores de baja intensidad y participación como Ozil, y creo que este va a ser uno de los aspectos que corrija Mourinho apostando por añadir a Higuaín al equipo, que siendo delantero es mucho más batallador que el alemán tanto en ataque como en defensa.
Por parte del Barça me espero una alineación compuesta por:
Pinto
Alves Piqué Puyol Abidal
Busquets
Xavi Iniesta
Messi Cesc Alexis
Hace varias semanas comentaba que ante rivales que se cierran mucho y bien en su mitad de campo propio sería muy interesante recuperar la maravillosa banda derecha del “triplete” y creo que este podría ser un buen momento para recuperarla. No descarto que el Barça vuelva a repetir el mismo planteamiento de hace un mes, pero ya digo, ante un Real Madrid contragolpista me parecería un error, porque cuanto más busques entrar por el centro y menos gente dejes atrás, más opciones de fallar pases y generar contras para el rival. Campo abierto y ser conscientes una vez más de que la eliminatoria es de 180 minutos con la vuelta en el Camp Nou. A por todas Barça.
“Tienes en la cabeza lo mismo que ha tenido Abidal en el hígado, y mañana te lo sacarán”, es lo único que fui capaz de decir a mi hijo de quince años, completamente trastornado por la terrible noticia de que yo había conocido dos minutos antes.”Papá, cómprame la camiseta del Abidal. Lucharé como él y ganare mi Champions”, me respondió. No lloró. Fue el único que no lo hizo. Entró en el quirófano con la camiseta del Abidal, y estuvo colgada en la cabecera de su cama, como una especie de objeto sagrado, durante toda la estancia hospitalaria. Una semana después de la operación, coincidencias, en una tienda me encontré Abidal, a quien nunca había visto antes. Le expliqué nuestro caso, y con el móvil le enseñé las fotos de mi hijo con su camiseta en el hospital. Le agradecí la fuerza que nos ha dado su ejemplo. ”Yo también quiero conocer Abidal”, decía mi hijo cuando se lo conté.
Después de cinco meses de operaciones, radioterapia y químios, el pasado jueves 5 de enero algunos jugadores del Barça visitaron los niños en el hospital. En nuestra planta los tres jugadores designados eran Puyol, Alexis y Éric Abidal, gracias a una enfermera que hizo que nos tocara Éric. Cuando Abidal entró en la habitación abrazó a mi hijo, que por primera vez lloraba sin consuelo. ”Vamos, vamos, hermano, que yo estoy aquí para animarte. Yo también estoy peleando contra esta enfermedad y voy a montar una fundación que alegre y haga masajes a los chicos enfermos”, le dijo a mi hijo.
Cariñoso, tierno, simpático, durante diez minutos no paró de abrazarlo. Todos estábamos muy emocionados y agradecidos. Antes de irse, al hacer un comentario del reloj, se quitó su Rolex Daytona y se lo puso al niño: “Toma, quiero que te lo quedas. Detrás está grabado mi nombre”. Fue imposible hacerle desistir y devolverle el reloj. ”Lo que vale ya no me importa. Quiero que el esté feliz”.
Nos abrazó y continuó el recorrido por las habitaciones. Miré a mi hijo, nunca podré olvidar la expresión de felicidad que tenía, ya no se lo recordaba. Por la noche encendió la luz varias veces para mirar la inscripción que hay detrás del reloj. Mi mujer y yo no sabemos como agradecer a Abidal su atención y generosidad. Lo mínimo que podíamos hacer era escribir esta carta.
La visita de los jugadores mejoró más el estado de ánimo de los niños que cualquier medicamento. Esto hace que el Barça sea algo más que fútbol. Admiramos a Pep, Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, pero, pase lo que pase, el gran ídolo de mi familia para siempre será Éric Abidal. Para nosotros es más que un jugador. Mucha salud a los niños enfermos y un abrazo fuerte a sus padres.
Villarato: El sufijo ato , como es bien sabido, se aplica por lo general a un cargo de poder que queda institucionalizado más allá de la individualidad del que detenta el cargo. Y también a todo el aparato administrativo asociado él. Así decanato, por ejemplo, aludiría a todo el equipo organizativo que dirigido por el decano asume la organización de una facultad universitaria y que va más allá del hecho de que el ocupante del cargo sea una persona u otro. También se usa para referirse a instituciones de poder orientales como sultanato o califato y , aquí , es donde adquiere esa connotación añadida de poder fuerte y despótico.
Y Villar dado que no hay un Villar sustituyendo a otro, su uso en este caso sería incorrecto o ,siendo benévolos, se podría interpretar que el término pretendía denunciar el dominio federativo por parte del equipo de Villar que llegaría a controlar instancias en principio independientes como las de arbitraje. Se podría razonablemente pensar que si el villarato existe como tal aparato organizativo su función primordial sería simplemente perpetuarse en el poder. Sin embargo el término se referiría en la prensa deportiva española para explicar cómo cada vez que un árbitro de la Liga española se equivoca en partidos en los que juegan el R.Madrid o el Barça el error termina favoreciendo al equipo catalán. Podríamos intentar definir el término en una hipotética entrada de un diccionario de términos deportivos de la manera siguiente : Dícese del entramado presente en el fútbol español durante el mandato del presidente de la Federación Española de Fútbol José María Villar, por la cual el F.C. Barcelona debe ser beneficiado con un arbitraje siempre favorable.
Resulta mucho más fácil alcanzar esta resonancia cuando el creador del término es periodista y además director de un diario deportivo. Alfredo Relaño, director del diario deportivo As.
Anoche se jugo el Mallorca-Real Madrid el arbitro Pérez Montero anuló un gol completamente legal al Mallorca que habría supuesto el 2-0.
El Mallorca vencía por 1-0 al Real Madrid. Un gol mal anulado por fuera de juego por Pérez Montero que señaló equivocadamente como infracción la acción de ataque arrancando desde su propio campo Víctor Casadesús que finalizó en gol.
El Reglamento de la Fifa dice que no hay posición de fuera de juego si está en su propia mitad de campo o a la misma altura que el penúltimo o los dos últimos adversarios
Si observamos la imagen del gol anulado al Mallorca vemos que el jugador mallorquín recibe el balón desde su propio terreno de juego. Y como dice la norma no es fuera de juego.
Y ahora donde esta el Villarato?, como es un error que favoreció al Madrid es un error arbitral.
Nadie mejor que José Miguel González Martín del Campo, Míchel, para explicar qué se siente cuando un sector del Bernabéu expresa su descontento. Apóstol de La Quinta y dueño de la diestra más precisa de Europa en los 80, Míchel enfatizaba en Radio Marca que el desafío que tiene que asumir Cristiano Ronaldo depende del enfoque del problema. Él vivió en sus carnes ácidas críticas periodísticas, fue objeto de insultos de otras aficiones (le gritaban ‘Míchel, Míchel, maricón’ y él respondía que escuchaba ‘Míchel, Míchel, el mejor’) y escuchó silbidos del ‘tendido siete’ de su estadio. De ahí que Míchel, la voz de la experiencia, reflexione en voz alta. ‘Cuando el Bernabéu te pita, es porque te quiere. Los pitos son el mayor síntoma de valoración’. Esta es la lección impagable que Míchel le ha regalado a CR7, un ganador patológico que, en cuestiones de egolatría, presenta demasiadas recaídas. El Bernabéu, con paladar fino, acostumbrado al beluga, suele premiar a quien entrega lo que tiene y reprueba a quien puede ofrecer más. Cristiano Ronaldo está en esa tesitura. No es que un sector del Bernabéu no le quiera, al revés. Su reproche estriba en que le quieren tanto que necesitan hacerle ver que tiene que mejorar, que tiene que solapar algunos gestos, que puede y debe jugar más para el equipo que para sí mismo. Hay quien pretende crear confusión y profetiza divorcio a la vista. Nada más lejos de la realidad.
El Bernabéu valora a Cristiano. Por eso le exige más que a nadie y le recuerda, de manera constante, que el Real Madrid es un club obligado a buscar y encontrar la excelencia en todos y cada uno de los partidos. Su entorno debería hacer saber a Ronaldo, que también mantiene un altísimo nivel de exigencia consigo mismo, que no es la primera gran estrella que sufre al Bernabéu. En momentos puntuales, un sector del público también mostró su rechazo hacia grandes jugadores. A Rafa Martín Vázquez, una zurda de terciopelo, el público no le perdonó su tocata y fuga al Calcio; a Butragueño, prestidigitador del área, se le silbó cuando perdió su embrujo en el balcón del área; a Míchel, todo carisma y más chulo que el ocho que llevaba a su espalda, le tocó sufrir un potro de tortura en algunos partidos en casa; a Guti, talento maldito, el Bernabéu le reprochaba ser como el río Guadiana (que aparecía y desaparecía); a Robinho, un futbolista genial, el ‘tendido siete’ se le revolvió por su fama de triatlea (corre, hace bicicletas y nada de nada); y a Ronaldo, el brasileño, le tocó vivir una situación cruel, porque era héroe o villano. ‘Si marco soy el mejor y si fallo, un gordo’. Todos tuvieron que convivir con el reto de soportar a sus críticos y convencerlos con la pelota. Algunos abandonaron y otros revirtieron el desafío con audacia, con personalidad y con mucho carisma.Zinedine Zidane, sin ir más lejos, acusado de entorpecer las transiciones del Madrid, desarticuló el pseudo-debate con fútbol. Sus pases, su elegancia y sus controles lograron que los murmullos se volvieran rendidas ovaciones.
De Cristiano, que coleccionaría Balones de Oro de no ser por la alargada sombra de Leo Messi, se espera lo mismo. Es un fuera de serie, sus goles son meteoritos, sus números son de otro planeta y compite al más alto nivel. Pero debe dejar de tener la piel tan fina y reflexionar acerca de cuestiones que necesita mejorar. Debe comprender que debe jugar para el equipo, no al revés. Debe interiorizar que cuando pierde una pelota o falla un gol no es el fin del mundo. Y debe abandonar esa obsesión de disparar todas las faltas directas del equipo, concediendo alternativas a otros lanzadores. Actitudes que sólo podrá mejorar, poco a poco, si alguien le explica, con detenimiento y todo lujo de detalles, la lección gratis que le ha dado Míchel. Los pitos son una cuestión de afecto, no de manía persecutoria. De exigencia, no de fobia. Los que le pitan, le quieren. Por eso le exigen más. Que le pregunten a Alfredo Di Stéfano, el más grande entre los grandes del madridismo. Esa es la exigencia del Real Madrid, el peso de su historia. Su gran desafío. Cristiano debe convivir con los pitos, convencer a sus críticos y superar la situación. Con fútbol y con piel de elefante.
Ronaldo Nazario de Lima, el máximo goleador en la historia de las Copas Mundiales de la FIFA y tres veces ganador del Jugador Mundial de la FIFA, quien, tras recibir el aplauso del público, llamó a Lionel Messi para entregarle el Balón de Oro de la FIFA 2011.
“Es un enorme placer obtener este reconocimiento por tercera vez, un gran honor. Quiero agradecer a todos los jugadores y entrenadores que me votaron, pero sobre todo a mis compañeros del Barcelona y de la selección de Argentina, sin los cuales esto hubiera sido imposible. Sin embargo, deseo compartirlo especialmente con Xavi, quien lo merece tanto como yo”, dijo le exquisito futbolista argentino tras recibir el trofeo.
La ovación a Messi se prolongó para homenajear a todos los premiados en la velada que se reunieron sobre el escenario para echar el telón a una Gala entretenida y emocionante.
“Ni el liderazgo autoritario da siempre el triunfo ni la comunicación está reñida con ser muy exigente”
Nutrición: desayunos y comidas con el colectivo
El libro de estilo de Pep Guardiola marca la obligación de presentarse a los entrenamientos una hora antes de que comiencen. Los jugadores desayunan juntos, a base de fruta, cereales y otros alimentos naturales. Lo mismo ocurre con la comida, en especial los días en que hay competición.
Descanso: todos en casa a una hora razonable
Aunque lo niegan, las llamadas a última hora de la noche se han producido, pero más que como medida de control -no se trata de nada detectivesco-, como una manera de asegurar el mejor descanso de los futbolistas. ”Es tan importante descansar bien como entrenarse bien”, aseguran. Estilo: posesión, velocidad profundidad
El Barça de Guardiola es siempre protagonista, nunca se le verá yendo a remolque del rival, esperando para contraatacar. La posesión de la pelota es básica (supera el 60 por ciento de media por partido), pero también la velocidad en la transición, y el juego por las bandas hace que se gane en profundidad ofensiva. Disciplina: la impuntualidad se paga a precio de oro
Cien euros por barba por cada minuto de retraso en el arranque de un entrenamiento. Eso es lo que le costó a toda la plantilla blaugrana la impuntualidad de algunos de sus integrantes; da igual que sean todos los que se retrasen o se trate de uno solo: les toca pagar a todos, para que todos caigan en la cuenta de que el compromiso de puntualidad (o sea, de buena profesionalidad) no es con el cuerpo técnico, sino con el resto de los miembros del grupo.
Estrategia: un ensayo semanal sobre la pizarra
A diferencia de Frank Rijkaard, quien apenas tenía un par de jugadas ensayadas que se repetían hasta el hartazgo, Guardiola presta mucha atención a la estrategia. Así, el Barça ha marcado ya más del doble de goles con base en la pizarra, fruto de un ensayo semanal, justo el mismo día del partido que toque.
Seguimiento: método científico en el régimen de trabajo
Los datos recogidos en los entrenamientos se remiten semanalmente al fisiólogo Esteban Gorostiaga, quien se encarga de analizarlos y, de acuerdo con los médicos, diseñar los planes específicos de preparación. Si conviene que algún jugador descanse, los ordenadores reflejarán esa necesidad.
Preparación: planes individuales para rendir mejor
No es igual la musculatura de Messi que la de Touré, ni se recupera igual de un esfuerzo Puyol que Henry. Guardiola y sus colaboradores elaboran planes individuales de nutrición y preparación física, destinados a conseguir el mejor rendimiento de cada jugador. Por ahora, les funciona bien. Participación: no se está quieto durante los partidos
Hay técnicos a los que les parece una teatralización eso de ponerse de pie y gritar órdenes mientras se juega. No es el caso de Guardiola, que difícilmente aguanta sentado más de un minuto durante los partidos. El orden defensivo y algún detalle que pasa inadvertido para el público suelen ser los motivos de su inquietud.